
En Baluchistán, la provincia de Pakistán más grande y menos desarrollada, la mayoría de la población tiene un acceso muy limitado a la atención sanitaria. Médicos Sin Fronteras (MSF) apoya el programa de salud materno-infantil en Kuchlak, un asentamiento remoto a las afueras de la capital regional, Quetta, principalmente compuesto por refugiados afganos. El personal sanitario de MSF del servicio de partos, formado totalmente por mujeres, ofrece servicios obstétricos gratuitamente.